viernes, 10 de marzo de 2017

Gracias Millonarias | Poema

Gracias Millonarias
Por Carlos de la Rosa Vidal

Amante del mundo es quien
Busca y más precisamente quien revela el
Color de la gratitud, allí donde el sentido común
Dicta que hay y allí mismo donde dicta que no hay.
En voz baja agradece para conspirar, en alta para enamorar.
Fe es el poder de agradecer antes de poder ver.
Gracias millonarias es el argumento de quien
Hace que te enamores del mundo buscando gratitud.

Intentando revelar por qué agradecer. Y aún, sin los porqués.
Junta el espacio y tu tiempo en el
Kilómetro de la felicidad.
La gratitud no es sólo decir, la gratitud se siente.
Millonario es el saludo de quien
Navega en la gratitud.
Obsequio que se dan.
Poder nacido de su nombre aun por pronunciar.

Quien vive el don de la gratitud
Respira el don y
Sucede al don
Traspasa las murallas como el miedo con unos puentes
Ubicados en el creer y el espacio de sentir una verdad.
Vuelve y va cargando libertad, multiplicando libertad.
X que conoce el secreto de comenzar
Y porque hace de la gratitud un hábito.
Zurciendo las manitas hacia el cielo ¡con los hilos de la libertad!

domingo, 5 de marzo de 2017

Si Viviera Mis Últimos Días - Poema

Si Viviera Mis últimos Días
Por Carlos de la Rosa Vidal

Si estuviera viviendo mis últimos días
Viviría cada día emocionado,
me arrodillaría ante el mundo para hacer de cada acto
mi grito de gratitud.
Si viviera mis últimos días
los viviría como si fueran los primeros.
Contemplando fijamente, tal vez llorando por la emoción de estar vivo.
Inspiraría al mundo allí dónde nunca hubo primavera.
Buscando el sol que nunca antes amaneció,
abriendo los aires como un libro lo es
por un niño que muy pronto aprenderá a leer.
Reconocería la inmensidad del universo
para saberme humilde ante los siglos y las galaxias,
lloraría de felicidad por descubrirme humano.
Dictaría cada discurso como si fuera el primero o el último.
Me haría conspirador de un mundo de amor.
Transmitiría mi pasión en cada palabra, en cada obra.
Si viviera mis últimos días caminaría para emocionarme con el caminar
abrazaría para emocionarme con el abrazar,
saludaría como saluda alguien que se despide o que recién llega.
Mantendría este poder inspirador
y esta emoción que siento al escribir en estos momentos.
Mantendría esta lágrima que rueda mi rostro al escribir.
En cada acto que pueda,  y aunque me olvidara de hacerlo
estoy seguro que siempre recordaría volver a empezar.
Si viviera mis últimos días
no me importaría cometer errores si puedo crecer.
Contagiaría mi entusiasmo por sentir que se existe.
No podría contener mi urgencia por vivir,
mi desesperación por ser paciente para contemplar el mundo.
No me tomaría tannnnn en serio,
porque yo tal vez no seré ni un recuerdo fugaz
a los milenios que vendrán.
Si viviera mis últimos días,
viviría de verdad
no tendría miedo a morir,
como jamás lo tendría a vivir.
Sonreiría a un hermano de la tierra-patria.
Ayudaría a crecer a otros por la emoción
de construir el mundo de otros que no conoceré.

Si viviera mis últimos días
agradecería todo lo que ha hecho posible que yo esté vivo
diría: “me emociona estar aquí”
Gracias Millonarias, nunca olviden ser conspiradores del cambio.
Me pondría a llorar, agradeciendo todo lo visto
daría un beso al cielo celeste y a los ases de este mundo
por hacerlo más hermoso.
Viviría cada día con una lágrima
por la emoción de estar vivo.
Carlos de la Rosa Vidal
Callao-Perú
12 de Octubre de 2011


De lo Conveniente de Ser Feo

De lo Conveniente de Ser Feo
Por Carlos de la Rosa Vidal

Cuando eres feo no tienes otra salida que ser inteligente. Cuando eres feo se puede perdonar que lo seas, incluso es posible que la gente no te vea con tales ojos si eres ilustrado. Lo único que puede asegurarse en este sentido, es que más probable para un feo culto el verse rodeado de amigos verdaderos.
Pero no hay nada más desastroso para la vida de una persona que ser fea y bruta. Es un delito contra la propia carne. Se perdona en sociedad que vuestro cabello no se quede donde tenga que quedarse. Es perdonable no coincidir estéticamente con los cánones y gustos de la época. La naturaleza se ha ocupado de hacer que los hombres no sean iguales. Y ha optado por la imprescindible diferencia.
Se disculpa incluso la poca etiqueta del varón y la dama. Pero vaya usted a saber qué sucede cuando sabiéndose un poco diferente -feo en breve- encuentra que no responde ni al dos más dos. No, no hay nada más adverso para la supervivencia que padecer la enfermedad de la brutez.
Solo un buen entendido grupo llega a deducir que mientras más feo se es más inteligente se tiene que ser. La historia ha compuesto sus números. Para un animal, perdón, para un estúpido la vida es un grito adulto de "y ahora a qué jugamos” para un hombre cultivado la vida se hace más sorprendente a medida que avanza la aventura de vivirla y comprenderla.
Y cuando en la operación matemática ingresamos los datos fealdad, belleza, cultura, incultura nos sorprendemos del cuadro resultante. Se hace bella la persona inteligente aunque tomada por fea. Se hace bella la cultivada aunque ajena a la moda. Se hace fea la admirada por bella, aunque dominada por la descortesía. Se hace aún más bella la encantadora e inteligente. Se hace aún más bella quien con su don de gentes luce además la naturaleza atractiva. Cae en el ridículo el feo y el bello por su soberbia y por su escasa inteligencia.
Se hace más fea todavía, la bruta y la descortés. La soberbia y la ignorante. Y fea.
Cuando eres feo y culto, gozas de un estatus único, puedes ser un culto muy bello pero puede resultar sospechoso y un impedimento para el disfrute de tu asiento en el Olimpo. Los dioses no preguntan cómo se le ve el cabello, preguntan qué hay entre oreja y oreja. Y ni siquiera eso. Preguntan qué puede concebir el cerebro. Tal vez un poco de hacerse el feo sirva para ascender a la posición de los sabios.
Ya en la tierra puedes descubrir que las mujeres cuando se acercan no lo hacen porque se mueren por tomarse una foto contigo. Y si lo hacen es porque quieren lo que eres. O al menos son más sinceras.
Cuando eres feo y callas todos saben que estás pensando. Y cosas elevadas. Cuando una persona agraciada calla todos piensan que no ha entendido nada. Por eso es conveniente ser feo. Y culto. Es lenguaje corporal en movimiento. Cuando el feo corre, levanta el pañuelo y se lo devuelve a la dama es un caballero sincero. Cuando lo hace el adonis, es un caballero interesado.
Por eso abogo por el club de los cultos. De los feos. De la selección social de los que piensan. Cuando eres este tipo de feo se puede perdonar a todo tu linaje, incluso firmarse un acta de limpieza de sangre intelectual para toda tu prole por cinco generaciones. Pero el mundo es así, no perdona ni un retrato, ni una etiqueta en el facebook cuando eres feo y además bruto. Eso no se perdona. Eso se aborta.
Me gustan los feos como me gustan los tímidos. Pero no me gustan los que con todas las posibilidades genéticas se abandonan al pensar de los demás. Pero no me gusta cualquier feo como tímido. Sino aquellos que buscan cultivarse en sus campos de especialidad particulares. Cuando eres feo se te perdona que lo seas, pero vago, bruto y grosero eso no tiene perdón de gato.
Hasta resulta conveniente el haber nacido feo, No importando lo antiestético, lo inteligente es atractivo. Al menos sabes que los amores no quieren tus carnes bellas.  El siglo XXI es el tiempo de los feos, cultos y educados. Quien diga lo contrario es feo.
Enamorarse de un feo tiene sus ventajas, aunque no tanto ser feo para enamorar. En el mundo no hay fealdades perfectas. Sin embargo te asegurarás de hacerte una vida inteligente. El mundo se mueve por los técnicos.
Hasta siendo líder puede convenir que tu semblante sea un poco caricaturesco, es el tiempo de los medios sociales. Si repasas la historia los grandes hombres y mujeres que elevaron a la humanidad, quienes han luchado por un mundo mejor hasta han sido un poco feos. Las estadísticas son confiables.
Con toda la broma que resulta, es mejor ser feo de rostro, que de alma. Los de carácter imposible no seducen. Se hacen temidos, no atractivos. Y hasta resulta más atrayente escribir sobre la fealdad que sobre la belleza, en palabras de Umberto Eco, quien escribió una Historia de la Fealdad.
Lo importante no es ser feo, sino cultivado. Lo bruto y lo grosero son fealdades auténticas. Y las diferencias estéticas, no imparta si feas o bellas, pero cultos y corteses, esas son bellezas verdaderas.

El Poema del Liderazgo

EL POEMA DEL LIDERAZGO
Por Carlos de la Rosa Vidal

Quien tiene un líder en su corazón…
Ama auténticamente lo que defiende
Batalla por los intereses de los demás
Como si el mundo fuera de sus hermanos.
Dibuja en cada rostro
Esa ambición de ser grande.
Felicita, motiva y se atreve a la próxima meta
Guerrea a favor, jamás en contra
Hace porque decide primero.
Invita a experimentar el éxito.
Juntando sueños y sonrisas porque detrás del
Kilómetro que sigue está lo que buscamos.
Los líderes que transforman el
Mundo son entusiastas y positivos.
Nutren los espíritus con la paz y
Obsequian a las almas la herencia del bienestar.
Porque un líder es un maestro
Que se multiplica entre las enseñanzas.
Recluta avecillas y devuelve águilas.
Siente al mar y al cielo como aliados
Toca las mentes y encuentra música.
Un líder se transforma primero a sí mismo
Vierte acción a los sueños del grupo
X que es el primero en dar la cara
Y el último en retirarse. Un líder…
Zambulle sus sueños ¡en los sueños de los demás!

viernes, 24 de febrero de 2017

El Sinsentido Contemporáneo

El Sinsentido Contemporáneo
Por Carlos de la Rosa Vidal

Cuando todo parece oscurecerse, como si hubiésemos despertado a una pesadilla. Cuando el mundo emplomecido parece provocar la náusea literaria de un escritor. Cuando usted se ha detenido y ha contemplado cansancio en el mundo en lugar de sueños vivos, entonces ha llegado el momento de frenar la espiral y responder a innumerables preguntas que llevarán o a enterrarnos en vida, o acceder al don de atrevernos a la gloria.
Son tantos los condenados a una vida de derrota y sin sentido. Desdichados que tropiezan
cada nuevo día con experiencias de ahogo y amargura. De asfixia y desconsuelo. En un callejón sin salida, cuyo final parece ser solo el escape de la vida, en palabras de Emile Ciorán, “solo se comprende la muerte si se siente la vida como una agonía prolongada.”
Sin embargo, en las otras esferas del ring de la democracia vivencial, miles y miles y miles
gritan con cada acto de su vida “qué bello es vivir” como si fuese el resultado de un soneto
compuesto aun antes de su nacimiento. Para este grupo la vida es una constante celebración, los motivos son incontables. Una nueva etapa en la profesión, la venida de un año nuevo, una condecoración recibida, hasta el centenario de un fallecimiento es excusa para el festejo.
Por otro lado, para mayor escozor de quienes no soportan las restas de la vida, aquellos
convencidos de la condena inmerecida, el sonreír de los positivos y suertudos es solo una burla para tanta miseria en el mundo de los seis mil millones. El choque entre los ideales y la realidad sólo podrían producir dos cosas esenciales: primero, una sabia búsqueda del sobrevivir, aún con la percepción adversa de su tiempo. Luego, en segundo término, con más de apatía y pereza, ese enfrentamiento dejaría en la persona a responder con destrucción o a no responder a nada en absoluto. Casi en abandono al vaivén de la existencia.
Emile Cioran, un escritor sui géneris, rumano, con un tono de lo trágico, escribió burlándose
sabiamente de la supervivencia. Entre más de una docena de libros escribe En las Cimas de la
Desesperación, a la edad de veintidós años, como él mismo explica redactó el libro con un sentido de liberación, porque de lo contrario hubiese puesto fin a sus noches. En él piensa que “se pueden concebir dos maneras de experimentar la soledad: sentirse solo en el mundo o sentir la soledad del mundo.
En el primer caso percibe la soledad del drama individual, en donde quizá la incapacidad de adaptarse, las deficiencias propias o la indiferencia del mundo, provocan ese sentimiento. En el siguiente, percibe la experiencia de la soledad ante la visión de algunas personas de un universo abandonado.
La soledad y el sinsentido son como dos cófrades confabulados, compañeros acaso para despertar, solo a quienes no renuncian sin antes haber llegado al pensamiento, una singular comprensión o acaso un pesimismo vital, que sin embargo les permite vivir. Que de lo contrario, de no suceder, acabaría sumiendo a la persona en el abandono a la espera de una muerte redentora.
Cabe preguntarse, ingenua pero necesariamente, quiénes están equivocados losoptimistas o los pesimistas. Esta pregunta, tomada con seriedad, sólo proviene del público acostumbrado a la etiqueta y la nomenclatura. De quienes adecuan sin conciencia su ritmo emocional
a las condiciones del clima. Para quienes un día lluvioso resulta un día triste. Los días no son tristes, sino los hombres son burbujas de sincronización.
Como tampoco puede resultar un pecado llorar cuando todos lloran. Como saber por qué usted ríe, porque habita entre la risa. Y entre los hombres que la provocan. La natural adaptación no es ni buena ni mala, sino solo es. Entonces cabe otra pregunta tan urgente. Y es ésta: Cuál es la pregunta correcta ¿por qué es tan bello vivir? o ¿por qué es tan desastroso vivir?

Capacitación y Formación