viernes, 24 de febrero de 2017

El Sinsentido Contemporáneo

El Sinsentido Contemporáneo
Por Carlos de la Rosa Vidal

Cuando todo parece oscurecerse, como si hubiésemos despertado a una pesadilla. Cuando el mundo emplomecido parece provocar la náusea literaria de un escritor. Cuando usted se ha detenido y ha contemplado cansancio en el mundo en lugar de sueños vivos, entonces ha llegado el momento de frenar la espiral y responder a innumerables preguntas que llevarán o a enterrarnos en vida, o acceder al don de atrevernos a la gloria.
Son tantos los condenados a una vida de derrota y sin sentido. Desdichados que tropiezan
cada nuevo día con experiencias de ahogo y amargura. De asfixia y desconsuelo. En un callejón sin salida, cuyo final parece ser solo el escape de la vida, en palabras de Emile Ciorán, “solo se comprende la muerte si se siente la vida como una agonía prolongada.”
Sin embargo, en las otras esferas del ring de la democracia vivencial, miles y miles y miles
gritan con cada acto de su vida “qué bello es vivir” como si fuese el resultado de un soneto
compuesto aun antes de su nacimiento. Para este grupo la vida es una constante celebración, los motivos son incontables. Una nueva etapa en la profesión, la venida de un año nuevo, una condecoración recibida, hasta el centenario de un fallecimiento es excusa para el festejo.
Por otro lado, para mayor escozor de quienes no soportan las restas de la vida, aquellos
convencidos de la condena inmerecida, el sonreír de los positivos y suertudos es solo una burla para tanta miseria en el mundo de los seis mil millones. El choque entre los ideales y la realidad sólo podrían producir dos cosas esenciales: primero, una sabia búsqueda del sobrevivir, aún con la percepción adversa de su tiempo. Luego, en segundo término, con más de apatía y pereza, ese enfrentamiento dejaría en la persona a responder con destrucción o a no responder a nada en absoluto. Casi en abandono al vaivén de la existencia.
Emile Cioran, un escritor sui géneris, rumano, con un tono de lo trágico, escribió burlándose
sabiamente de la supervivencia. Entre más de una docena de libros escribe En las Cimas de la
Desesperación, a la edad de veintidós años, como él mismo explica redactó el libro con un sentido de liberación, porque de lo contrario hubiese puesto fin a sus noches. En él piensa que “se pueden concebir dos maneras de experimentar la soledad: sentirse solo en el mundo o sentir la soledad del mundo.
En el primer caso percibe la soledad del drama individual, en donde quizá la incapacidad de adaptarse, las deficiencias propias o la indiferencia del mundo, provocan ese sentimiento. En el siguiente, percibe la experiencia de la soledad ante la visión de algunas personas de un universo abandonado.
La soledad y el sinsentido son como dos cófrades confabulados, compañeros acaso para despertar, solo a quienes no renuncian sin antes haber llegado al pensamiento, una singular comprensión o acaso un pesimismo vital, que sin embargo les permite vivir. Que de lo contrario, de no suceder, acabaría sumiendo a la persona en el abandono a la espera de una muerte redentora.
Cabe preguntarse, ingenua pero necesariamente, quiénes están equivocados losoptimistas o los pesimistas. Esta pregunta, tomada con seriedad, sólo proviene del público acostumbrado a la etiqueta y la nomenclatura. De quienes adecuan sin conciencia su ritmo emocional
a las condiciones del clima. Para quienes un día lluvioso resulta un día triste. Los días no son tristes, sino los hombres son burbujas de sincronización.
Como tampoco puede resultar un pecado llorar cuando todos lloran. Como saber por qué usted ríe, porque habita entre la risa. Y entre los hombres que la provocan. La natural adaptación no es ni buena ni mala, sino solo es. Entonces cabe otra pregunta tan urgente. Y es ésta: Cuál es la pregunta correcta ¿por qué es tan bello vivir? o ¿por qué es tan desastroso vivir?

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